2 – Cómo Cambiar de Mentalidad y su Importancia

PROGRAMAS BÁSICOS

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Cómo Cambiar de Mentalidad
y su importancia

Tiene una importancia increíble aprender cómo cambiar de mentalidad para cambiar la forma en que vemos el mundo.

Si eres conseguir de cambiar, la forma en que experimentas la vida se transformará delante de tus ojos.

Cambiar de mentalidad es cambiar el chip para ver la realidad con otros ojos.

No vemos el mundo como es, sino como somos.

Capítulo 2

Todas las personas conocemos a alguien que está siempre feliz. Esa persona que parece vivir en un mundo de alegría y felicidad.

También conocemos a esa persona que siempre está amargada.  A esa persona que tiene muy mal carácter y que responde agresivamente ante los estímulos más leves. 

O a esa otra persona que es pura calma y tranquilidad. Que parece imposible que reaccione de mala manera.

Y del mismo modo, también podremos ver en nuestro interior si tenemos cierta tendencia a estar en un estado emocional determinado. Podemos decir qué tipo de carácter tenemos. Si somos personas alegres, amargadas, tranquilas, estresadas, nerviosas o con tendencias melancólicas o depresivas.

Esto hace que todos (más o menos) podamos describirnos en un sentido emocional u otro. Aunque nos duela aceptar que nuestro carácter actual es “negativo”.

Si eres una persona amargada, o con tendencias depresivas o ansiosas, probablemente lo sepas. Espero que aquí puedas encontrar una ayuda valiosa para ayudarte a gestionar tus emociones de una manera más saludable. Espero que aprendas a forjar un carácter más beneficioso para tu vida y que tengas la valentía para hacer este cambio.

Y del mismo modo que nos clasificamos a nosotros, también clasificamos a las demás personas. Hablamos de “optimistas”, “negativos”, “amargados”, “agresivos”, “tranquilos”, etc.

Pero en estos análisis olvidamos dos cosas increíblemente importantes:

  • Que el carácter es modificable. Que cambia con el tiempo.

y casi más importante:

  • Que se puede cambiar a voluntad. Tú eres capaz de decidir tu carácter.

Que el carácter es modificable y que varía  a lo largo del tiempo quizás lo hayas experimentado en ti mismo/a.

Es posible que recuerdes épocas o momentos en tu vida donde tu estado emocional “de base” era distinto al que tienes ahora.

Es fácil recordar los momentos felices y decir que éramos felices por algún motivo externo de nuestra vida. “Antes era más feliz porque tenía… ”, o “Es que en esa época el trabajo, mi pareja, mis preocupaciones, el estrés, etc.…”

Justificamos que éramos felices por algún motivo externo a nosotros/as.

Pero también somos muy buenos recordando momentos malos. Recordamos cuando estábamos en una depresión, o con mucha ansiedad o miedos. Momentos que sentimos como difíciles en nuestras vidas, llenos de preocupaciones y momentos difíciles. 

Y de nuevo justificamos esos momentos emocionalmente malos con circunstancias de nuestro entorno.

Definitivamente nuestro entorno nos afecta. Influye en que estemos peor o mejor, pero mucho menos de lo que pensamos. Pero bueno, esto no es lo importante ahora.

Lo único importante ahora es recordar que nuestro carácter no es algo sólido e inmutable. Nuestras emociones de base y nuestra actitud ante la vida se modifican y cambian con el tiempo. Pero más importante aún es que lo podemos modificar a nuestra voluntad.

Pero debemos de querer hacerlo y tener la valentía necesaria para hacerlo.

Y es aquí donde entra la metáfora del Chip. Imagina que tu carácter y la forma en que ves la vida fuera como un Chip.

Como un componente electrónico metido en nuestro cerebro que define como vemos el mundo. Nos hace ver las cosas con buenos o malos ojos. Con una lente de tristeza o alegría, con miedo, enfado, amargura …

Y para cambiar nuestro carácter y nuestra actitud ante la vida lo que debemos hacer es cambiar el Chip.

Dicho esto, modificar nuestro Chip puede ser complicado o fácil. Dependiendo de cuánto tiempo lleves con el Chip programado en cierto modo y de tus capacidades para cuestionarte la forma en que ves el mundo. De nuevo la meditación aumenta nuestra la plasticidad cerebral que ayuda a hacer este cambio y la capacidad de autoobservación para identificar el Chip.

Se trata de cuestionarte de verdad tu forma de ver el mundo. Observando tu forma de pensar y cuestionando si es realmente la forma correcta de pensar. Si realmente tienes razón en tus pensamientos.

Y cuestionarse a un/a mismo/a de esta forma es un acto de gran valentía. Pero si no eres capaz de cuestionarte si realmente las cosas son como tú crees, no vas a ser capaz de cambiar el Chip.

Veamos un ejemplo de esto:

 

Tengo un amigo que dice que todo en su vida es una mierda. En el trabajo todo va mal y en general solamente hay problemas. Vive en una constante amargura.

La gente a su alrededor no sabe hacer su trabajo, son unos inútiles y solamente le causan problemas cada día.

Además el país donde vive es una mierda.  Siempre llueve, los ciudadanos locales son unos arrogantes imbéciles y además el precio de la vida es super caro. Y lo que cobra en comparación con ellos es una mierda.

En definitiva. Todo son problemas. Y piensa realmente que el todo se solucionaría si su entorno y sus circunstancias a su alrededor cambiaran.

 

En este ejemplo, mi amigo no es valiente. No es valiente porque no es capaz de cuestionarse si su posición es correcta o no

No es capaz de ver que su actitud ante la vida puede ser otra. Piensa que todo lo que dice es correcto y que es objetivamente cierto. En un acto de arrogancia pura. 

Piensa que comprende todas las dimensiones de su realidad y justifica su malestar en las causas externas, con cobardía.

Debería tomar responsabilidad y acción para cambiar las circunstancias que pueda cambiar, con valentía. Y aceptar aquellas que no puede cambiar para disfrutar de lo que pueda en la vida.

Y su posición está muy equivocada porque el problema realmente no es el entorno. El problema es su relación  con el entorno. El entorno está fuera de nuestro control y puede influir hasta cierto punto en cómo nos sentimos. Pero mucho más importante que nuestro entorno es cómo nos relacionamos con el entorno. Que es algo que sí podemos cambiar.

La relación con nuestro entorno la define nuestro Chip. Si eres capaz de cambiar el Chip, podrás ver que la vida tiene muchas cosas buenas que se pueden disfrutar. Tu experiencia de la vida mejorará aunque tu entorno no cambie.

Pero necesitamos ser valientes para dejar de justificar nuestra infelicidad con causas externas. 

La valentía es necesaria porque debemos tomar responsabilidad sobre nuestra vida.

Porque la primera opción es muy fácil. Es decir: “El mundo está mal y por eso yo estoy mal. No es mi culpa. Es culpa del mundo y de mi entorno”. Es negar nuestra responsabilidad con cobardía.

Por eso si hay algo en nuestras vidas que no nos gusta, debemos tomar responsabilidad y hacer algo para cambiarlo.  Tomando acción y demostrando valentía.

Pero es igualmente importante ser consciente de aquellas cosas que están fuera de nuestro control y no dejar que nos afecten. Hay que ser valientes para aceptar que hay cosas “negativas” fuera de nuestro control y ser capaces de disfrutar la vida a pesar de ellas.

Ante elementos fuera de nuestro margen de acción, sobre los que no tenemos control tenemos dos opciones:

1. Lamentarnos. Luchar, quejarnos y sufrir.

2. Aceptarlos. Dejar que pasen o aprender a vivir con ellos y disfrutar lo que podamos disfrutar.

Así de sencillo. Y esta es la primera lección que hay que aprender para empezar a reprogramar el Chip. Para cambiar nuestra relación con el entorno.

  • Sé valiente para tomar acción en aquello que puedes cambiar. 
  • Sé valiente para aceptar aquello que no puedes modificar. 
  • Sé valiente también para disfrutar aquello que puedas disfrutar. No tomes una actitud victimista ante las “desgracias” externas que no puedes controlar.

Insisto en la importancia de la valentía porque un cerebro acostumbrado a pensar de determinada forma va a querer seguir pensando de esa forma. 

Si el cerebro es un cerebro “de víctima” va a estar acostumbrado a experimentar el mundo desde el victimismo. Y va a querer seguir funcionando así. Porque es lo que mejor sabe hacer.

Sus procesos neuronales, conexiones y experiencias, están alineadas con el victimismo.  Este cerebro siempre verá las cosas con esta perspectiva. Esta es su forma de interpretar el mundo y además es su zona de confort.

Y esto de hecho tiene un componente fisiológico real. Ya hablamos sobre esto en el manifiesto del camino del guerrero.

Las conexiones neuronales se refuerzan y solidifican con el uso

Pensar siempre de una forma concreta genera procesos neuronales automáticos. Hace que sea más fácil que nuestros pensamientos tomen siempre el mismo rumbo. El camino de menor resistencia.

Por eso hay que ser suficientemente valiente para decidir cambiar esto. Es decidir hacer un esfuerzo activo para modificar nuestro cerebro. Enseñarle a interpretar el mundo de otra forma.

Es cambiarte a ti mismo/a.

Pero si estamos decididos/as a cambiar y empezamos a hacer este cambio de forma consciente, nuestro cerebro poco a poco se irá haciendo mejor en experimentar la vida de esta nueva forma.

Irás creando procesos y conexiones neuronales que fomentarán que pienses de esa manera. De una manera más serena, más feliz y con una perspectiva de la vida más adecuada.

Puede acostumbrar a tu cerebro a tomar responsabilidad y acción. Acostumbrarlo a cuestionar las falsas justificaciones de infelicidad y a disfrutar la vida a pesar de las cosas malas.

Iremos viendo “el lado bueno de las cosas” con más frecuencia. Seremos mejores actuando sobre aquello que podemos actuar y aceptando las circunstancias fuera de nuestro control.

Y esto es hacer el cambio del Chip.

Por otro lado también es interesante mencionar (en relación al programa), que nuestras emociones y cómo nos relacionamos con ellas es algo que está bajo nuestro control.

Puedes decidir cómo sentirte ante a una circunstancia,  controlar cómo reaccionas ante ella y cuestionar los pensamientos que la acompañen.

Pero está claro que somos seres humanos. Tenemos sentimientos y emociones y estas llegan desde todos los ángulos posibles. De forma constante ante las diferentes circunstancias de la vida y con todo tipo de intensidades.

Nos pasarán cosas buenas y cosas malas, y todas ellas nos harán sentir de una determinada manera.

A veces serán más fáciles y a veces más difíciles controlar, pero debemos saber que tenemos la capacidad de ejercer el control emocional para encontrar paz en nuestro interior.

Incluso ante las emociones más dolorosas.

Pero antes de pasar a ese punto debemos hablar un poco más sobre el análisis de las emociones. Sobre cómo experimentamos las emociones y cómo podemos aprender a analizar nuestras emociones para gestionarlas de manera sana y funcional.

Y después podremos empezar a crear esos procesos neuronales y conexiones que nos permitirán realizar este control de las emociones de forma automática. Como nuestra forma normal de funcionar.

Haciendo que este sea nuestro camino de menor resistencia.

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Alonso Narvaez Tamés

Abogado de profesión. Aprendiendo a cómo vivir una vida cada vez mejor.

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